Cómo resucitar un equipo en siete días
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Si alguien le hubiese dicho a Rudis González la noche del jueves 1 de septiembre que una semana después sus pupilos estarían preparándose para disputar la semifinal de la Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA, el seleccionador salvadoreño se lo habría tomado a broma. No es que el técnico no creyese en su equipo, sino que, simplemente, la selección que había debutado aquel día en Rávena no era realmente El Salvador.

"No me lo podía creer. Miraba el marcador y veía nueve, diez, once... Y pensaba que aquel no era realmente mi equipo", relata González a FIFA.com al recordar el primer partido de El Salvadoren el certamen, que se saldó con una aplastante derrota por 11-2 a manos de Portugal. "Sé que Portugal cuenta con un gran equipo, pero también sé que, como mínimo, el mío tiene carácter y es luchador. Y no lo veía sobre el campo. Salí del estadio verdaderamente molesto".

El Salvador llegó a su tercera edición consecutiva de la prueba mundial como subcampeón de la CONCACAF, pero con un balance de seis derrotas, ninguna victoria y dos eliminaciones en las fases de grupos de Marsella 2008 y Dubai 2009. Por tanto, habría sido exagerado decir que el combinado salvadoreño era uno de los candidatos a jugar las semifinales, como al final ha ocurrido, pero convertirse en un pelele a merced de los rivales como en la primera jornada era demasiado.

Sé que Portugal cuenta con un gran equipo, pero también sé que, como mínimo, el mío tiene carácter y es luchador.
Rudis González, entrenador de El Salvador

Cambio de chip
"Mi reuní con los chicos el día siguiente y tuvimos una conversación brusca, cara a cara. 'Así no se puede. No quiero ni oír hablar de resultados. Perder con Portugal es normal. Lo que no acepto es que ustedes no demuestren lo que pueden hacer para representar a un país tan necesitado como El Salvador', les dije. Creo que fue en ese momento cuando conseguí que cambiaran de chip", recuerda orgulloso González.

Sea cual fuera el mencionado chip, lo que está claro es que el entrenador pulsó las teclas acertadas para configurarlo. Dos días después de la estrepitosa derrota contra Portugal, el conjunto salvadoreño ganó a Omán (su primera victoria en la competición después de siete derrotas) y se dispuso a jugarse con Argentina el pase a cuartos de final. "Ahí ya se vio un equipo muy diferente", explica Rudis. "El equipo ganó confianza de forma increíble. Lo que nos faltaba era trabajar el aspecto psicológico. El trabajo técnico ya estaba hecho; la cuestión era fortalecer la moral de los chicos. El resultado está a la vista".